OVODONACIÓN: Mi mujer y yo hemos sido madres gracias al ovulo de otra mujer.

Ya sé que a la gente le resulta extraño que, siendo una pareja de mujeres, teniendo ambas óvulos, hayamos necesitado los de otra mujer para poder tener a nuestra hija. A la gente le sorprende. “¿Pero ni los tuyos ni los de Almu servían?”. Pues no. Debo decir que fue culpa de nuestra ignorancia y de no prever que quizás en algún momento querríamos ser mamás.

Almu y yo nos conocimos teniendo ella 38 y yo 39. A los pocos meses nos dimos cuenta que lo nuestro era diferente a todo lo vivido, y aunque sea un topicazo lésbico, en menos de seis meses ya estábamos viviendo juntas.

Pero ser mamás no entraba en nuestros planes inmediatos. Nuestra vida en pareja nos encantaba, conocernos, disfrutarnos, viajar todo lo posible.

Cuando surgió el deseo de prolongar nuestro amor yo tenía 42 años. No sabíamos que a esa edad la fertilidad es muy baja, y tener hijos de óvulos propios algo bastante difícil. Nos hicimos pruebas, intentamos una Fecundación in Vitro, incluso llegamos a tener un embarazo que terminó en aborto espontáneo.

En IVI nos hablaron de la ovodonación y de las altas tasas de éxito de embarazo de este tratamiento de fertilidad. ¿Qué hacíamos? ¿Seguíamos intentando hasta el infinito con nuestros óvulos, llenándonos de hormonas, sin certezas y con pocas posibilidades? ¿O íbamos a lo seguro renunciando al lazo genético con nuestro bebé?

Lo tuvimos claro. La genética no era prioridad, al principio nos hacía ilusión tener un bebé con los genes de una de nosotras, pero la maternidad es más grande que eso.  IVI hace casi 8 mil tratamientos de ovodonación al año, con una tasa de éxito acumulada del 97% al tercer intento. Nosotras lo conseguimos al primero.

Gracias a un sistema llamado Perfect Match 360º, IVI busca a la donante más compatible según criterios fenotípicos, esto es facciones, altura, etnia, color de pelo, de ojos, de piel, y el estudio de detección de más de 600 enfermedades genéticas. Los óvulos de la donante se fecundan con semen de donante, el donante tiene que tener las mismas características físicas que la madre gestante.

Decidimos que fuera Almu la que se embarazara, por lo que fue ella la que tuvo que preparar su endometrio. Cuando el embrión tenía 5 días de desarrollo, lo transfirieron a su útero. Fue un procedimiento tan sencillo como insertar una cánula para meterlo. Vimos el proceso a través de una ecografía y nos llevamos una foto de nuestro embrioncito.

Dos semanas después nos hicimos la beta. ¡Positivo!

Estamos muy agradecidas de los donantes que nos han permitido tener a nuestra amada hija junto a nosotras. Agradecidas de los avances de la medicina y de la profesionalidad de IVI para conseguirlo.

Sin duda te recomendamos la ovodonación. Si tienes dudas por no usar tus óvulos o los de tu chica, tristeza por no tener un lazo genético, te entiendo, solo te digo, por experiencia, que una vez que coges a ese bebé en brazos, o sientes sus pataditas en la tripa, no hay lazo más fuerte e indestructible que ese amor.

Fuente: Madres Lesbianas, Portal Diverso Ecuador.

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