#Argentina|¿Por qué necesitamos urgente una ley de humedales?

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La Ley de Humedales volvió a perder estado parlamentario en la Argentina. Su tratamiento no fue incluido en el Decreto 51/2022 (que se conoció el 25 de enero) donde el Poder Ejecutivo convocó a las sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación.

“Ganó el lobby y si gana el lobby, lamentablemente, perdemos todes”, dijo a Presentes la periodista y activista Soledad Barruti.

En 2020 ingresaron al Congreso de la Nación 15 proyectos de Ley de Humedales. Diez entraron en la Cámara de Diputades y cinco de Senadores, a raíz de una “ola de incendios” en la Argentina, que implicó que hacia el final del año la cantidad de hectáreas quemadas escale a 1.151.931,054 ha.

Luego de un trabajo arduo se logró la unificación de todos ellos en un proyecto y comenzó su debate en la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, presidida por Leonardo Grosso, en agosto del 2020.

“Ese proyecto único de ley se aprobó en la comisión de Ambiente. Cuando tuvo que hacer el giro a la comisión de Agricultura fue trabado por los intereses que hay alrededor del sector agropecuario”, dijo a Presentes Julián Monkes, licenciado en Ciencias Ambientales por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y doctor en Ciencias Agrarias.

Efectivamente, la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados, a cargo de José Aragón, no debatió el proyecto, y a fines de 2021 perdió estado parlamentario.

¿Qué pasa con la ley?

En el reciente decreto, que lleva la firma del presidente de la Nación, Alberto Fernández, se convocó a sesiones extraordinarias con el objetivo de dar continuidad a la agenda parlamentaria entre el 1° y 28 de febrero de este año. Allí no se incluyó este proyecto de ley.

“Que se deje morir una ley en la que se trabajó durante dos años, en la que trabajaron muchísimas personas, donde invirtieron tiempo y conocimiento tantísimos especialistas, académicos, militantes y activistas, es nuevamente un insulto a toda la sociedad”, manifestó Barruti.

Ivo Peruggino tiene 31 años, es de la ciudad de Rosario y se dedica al rescate, rehabilitación y liberación de fauna silvestre en la ONG Mundo Aparte.

Además, integra la Multisectorial Humedales, que nació en el 2020 en el auge de la visibilización de los incendios en el Delta del Paraná. El año pasado realizó una travesía histórica de 7 días, donde más de 50 activistas partieron desde Rosario remando en kayaks hasta Buenos Aires y fueron recibidos por una gran concentración de Plaza de Mayo.

El Congreso de la Nación fue el escenario para varias manifestaciones que reclamaban el tratamiento de la ley de humedales.
Foto: Ariel Gutraich.

Humedales y cambios climáticos

Para Peruggino, “en este contexto histórico de crisis climática, energética y ecológica a nivel global y en un país donde la mayoría de las actividades productivas son depredatorias y extractivistas de los ecosistemas y del futuro, es indispensable una ley de humedales para pensar la idea de conservar y proteger estos ecosistemas tan importantes”.

“Los humedales de alguna manera actúan de esponja que mitiga el cambio climático porque son ecosistemas que almacenan carbono”, dijo.

Especificó además que “retienen crecidas, evitan inundaciones, le brindan hábitat y alimento a miles de especies que encuentran ahí refugio, son una reserva de agua dulce, limpian el aire que respiramos, filtran el agua que tomamos, entre otras múltiples funciones que tienen para el buen desarrollo de la vida, tanto de los seres humanos como de las demás especies”.

Sobre esto, Monkes sumó que el objetivo del proyecto de ley “es establecer un piso mínimo de conservación de humedales”.

“Es decir, que en todos esos ecosistemas haya reglas de cómo utilizar el humedal o de cómo conservarlo. Que ya no pueda ser legal devastar un humedal, quemarlo o rellenarlo con terreno extraído de otro lugar para hacer un emprendimiento inmobiliario. Sino que se tengan que respetar las funciones ecológicas de los propios ecosistemas”.

El recorrido de la ley de humedales

En la Argentina, los humedales ocupan alrededor del 21% del territorio y el país presenta 23 sitios Ramsar. Es decir, aquellos humedales que se consideran de importancia internacional en el marco de la Convención sobre los Humedales, los cuales abarcan una superficie total de 5.687.651 hectáreas.

El licenciado en Ciencias Ambientales, que le da seguimiento a la ley desde hace varios años, contó a Presentes cómo fue su tratamiento en años anteriores.

“El proyecto de Ley de Humedales tiene muchísimos años. Se empezó a discutir en el 2010 a raíz de los incendios del 2008 cuando llegaron cenizas a la ciudad de Buenos Aires desde el Delta bonaerense y rosarino. Fue entonces cuando se puso en agenda el tema”, introdujo.

El primer proyecto fue presentado en 2013 por el senador por la provincia de Santa Fe, Rubén Giustiniani. “Se aprueba por unanimidad y prácticamente sin discusión en la Cámara de Senadores. Pasa a la Cámara de Diputados donde se traba por el lobby”, dijo Monkes.

Y continuó: “Esto se hace mucho más explícito con la siguiente etapa del proyecto de ley que es en 2016 cuando Pino Solanas lo presenta en el Senado. Empieza a repercutir mucho más en la agenda mediática y ahí sí ya es mucho más discutido en la Cámara de Senadores. A pesar de esa discusión y de ciertas negociaciones, el proyecto sale de ahí aprobado y de vuelta se traba en Diputados”.

La ley comenzó a pedirse en 2009.
Foto: Ariel Gutraich.

El sector que obtura

Como responsables del fracaso de las tratativas de los distintos proyectos, les activistas señalan al sector agropecuario, inmobiliario y minero.

“A veces minimizamos a los actores que están detrás de la crisis ambiental que estamos atravesando. Realmente son actores de muchísimo peso, que tienen la capacidad de tocar la puerta del despacho de cualquier persona y que pueden hacer lobby y lo han demostrado. Ya sean del sector agropecuario, del sector inmobiliario o del sector minero”, indicó el licenciado.

“No hay una situación más atroz que esta que estamos viviendo, en donde en pos de hacer que avancen los negocios de un puñado, se están llevando puesto nada menos que las posibilidades de extender una calidad de vida con buen vivir para todos los demás”, sentenció Barruti.

“Creemos que el progreso está por otro lado y en ese sentido sabemos que la justicia ambiental es justicia social. Que a nuestro país los mapas de mayor pobreza coinciden con los mapas de mayor degradación ambiental y que las peores consecuencias de los delitos ambientales las sufren las clases populares que son quienes siempre la pasaron peor”, expresó, por su parte, Peruggino.

Una de las marchas hacia Congreso por el medioambiente.
Foto: Ariel Gutraich.

La lucha continúa

Ante la pérdida de estado parlamentario del proyecto, tanto Barruti como Monkes y Peruggino llamaron a continuar con la lucha.

“Es una ley que hay que seguir militando, que hay que seguir peleando y sin dudas se va a seguir haciendo. Ante cada uno de los atropellos que ha habido en el último tiempo, lo que hubo es una contestación, una respuesta amorosa, activa y muy rápida desde la calle y creo que desde ahí es desde donde se va a seguir peleando esto”, sugirió la periodista.

A sus palabras, Monkes agregó: “No queda otra que seguir remando, seguir acumulando fuerzas y seguir visibilizando el tema para que más temprano que tarde, esperemos, haya una ley de humedales”.

“La salud del humedal es nuestra salud”, concluyó Peruggino.

Fuente: Presentes, Portal Diverso Ecuador

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